Opinión | 22/11/2019

Escenario Una transición en tensión

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A días del inicio del nuevo gobierno, liderar el "progresismo" latinoamericano es la prioridad del presidente electo. La liberación de Lula, la caída de Evo Morales en Bolivia y la Cumbre del Grupo de Puebla en Buenos Aires, han generado un punto de inflexión en su política, que lo ha llevado a dejar en segundo plano las dos prioridades que se había fijado tras la victoria en primera vuelta: la relación con la Casa Blanca y la recomposición de relaciones con Brasil.

El Presidente mexicano (López Obrador) mantiene la posición tradicional de su país, de no asumir roles protagónicos en relaciones internacionales, ni liderazgos que no se puedan sostener. Por esta razón, ha dejado que el Presidente electo de Argentina asuma esta postura. Pero el riesgo de Fernández es quedar liderando un espacio "populista", al que adscribirán sólo Venezuela en América del Sur, Nicaragua en América Central y Cuba en el Caribe. México mantendrá una posición propia sin involucramiento.

Mientras algunos asesores de Fernández piensan que la situación difícil por la cual atraviesa América Latina, hará a Argentina una relación necesaria para EE.UU. y ello flexibilizará la posición de Washington respecto a la deuda, hay quienes opinan lo contrario, que las críticas directas de Fernández a Trump endurecerán la postura de la Casa Blanca respecto a la Argentina.

Fernández avanza en el armado de su equipo de gobierno, buscando no afectar a su Vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien ha llegado tras su séptimo viaje a Cuba. En el Gabinete pareciera que la ex presidenta no pide ocupar ministerios, sino evitar que lleguen a ellos personas que no gozan de su confianza. La posibilidad de que un nombre muy próximo a Fernández (Argüello) sea Canciller, que otro a quien apoyó en la elección de 2007 (Randazzo), sea Ministro de Transporte han generado el rechazo de la ex Presidente. Si un dirigente de La Cámpora (De Pedro) es Ministro del Interior, es por elección del Presidente electo, no una decisión de Cristina.

La influencia del Kirchnerismo "puro" se hace evidente en el impulso a determinadas figuras para cubrir cargos claves en áreas vinculadas con la información y la seguridad (AFIP, AFI y UIF) y en organismos que manejan importantes recursos (YPF, ANSES y PAMI). Es en este ámbito donde se hará evidente mayor influencia de la futura Vicepresidenta. Pero es en el Congreso, donde ella está operando para asegurar su influencia. En el Senado, el PJ reúne 40 senadores, contra 28 de Cambiemos, con 4 independientes que pueden negociar. Casi la mitad de los peronistas -que responden a los gobernadores- se niegan a fusionase en un solo bloque bajo la conducción de un kirchnerista. Prefieren formar un "inter-bloque" que les mantenga independencia.

En Diputados, el Kirchnerismo pretende que Máximo ocupe la Presidencia del bloque peronista, razón por la cual el actual Presidente (Rossi) retorna al Ministerio  de Defensa que ocupó en el segundo mandato de Cristina.

En el encuentro Alberto-Cristina que tuvo lugar el 18 de noviembre, en el que habría quedado resuelto el gabinete, participó también Máximo, quien irá ocupando cada vez más espacios que le delegará su madre.

Mientras esto sucede, Macri intenta mantener intacto su liderazgo en Cambiemos, con vistas a liderar la oposición desde el mismo 10 de diciembre. El Presidente que finaliza convocó a una marcha y concentración en la Plaza de Mayo para el 7 de diciembre, tres días antes de dejar la Presidencia, con la intención de revitalizar a sus partidarios y tenerlos en estado de movilización desde el primer día. Al mismo tiempo, para evitar que surjan intentos de disputarle el liderazgo, los que ya se han hecho evidentes, como suele ser inevitable en este tipo de circunstancias.

La actitud asumida por el Congreso frente a la caída de Evo Morales en Bolivia, lo puso en evidencia. Gran parte de los legisladores de la UCR y una minoría del PRO, coincidió con la posición del Peronismo, en calificar como "golpe de Estado", a la renuncia de Morales, contradiciendo la posición que había tomado el Ejecutivo. El Presidente se vio obligado a flexibilizar su posición. Macri designó sin consulta una mesa de conducción para la futura oposición, que no fue aceptada por parte del Radicalismo. El Jefe de gobierno porteño (Larreta) con rapidez va creando un espacio propio, evitando chocar frontalmente con Macri. Su reciente visita al Papa se inscribe en esta línea, así como su decisión de evitar que ministros de Macri que cesan, pasen a integrar su equipo.

En cuanto a la "transición" en si misma, hasta el momento es más declamada que real. Fernández designó un equipo de cuatro personas para conducirla, al frente de cuarenta técnicos y especialistas. La realidad es que en casi ningún área de gobierno, se ha hecho efectivo el trabajo en común entre los dos equipos.

El Presidente electo ha decidido explicitar la crítica situación en que recibe el país y así lo está anticipando con definiciones publicas como "toda la política de seguridad es una mentira" y sus afirmaciones de que "no tendrá viento de cola". También ha dicho que no está siendo consultado sobre las medidas que está adoptando diariamente el gobierno que termina. Reunió al Consejo para combatir el Hambre - integrado por dirigentes y personalidades de distintos ámbitos- para enfrentar el problema del hambre; anticipó la intención de darle carácter permanente al Pacto Social, con la creación del Consejo Económico Social. Adelantó la intención de aumentar impuestos al agro, la minería y la energía. Dijo que enviará al Congreso un proyecto para despenalizar el aborto, que ya ha generado diferencias con la Iglesia. Ha indicado que el 10 de diciembre, sus partidarios deben llenar la Plaza de Mayo, para neutralizar el efecto de la previa que convoca Macri.

Pero hay algunas medidas que muestran coincidencias. La decisión de la comisión bicameral que limita las excarcelaciones fue adoptada de común acuerdo, en la Comisión Bicameral que regula la aplicación del nuevo Código de Procedimientos. En la misma línea está el intento de que Diputados esta semana sancione los proyectos de góndolas y alquileres. Al mismo tiempo se va produciendo el giro de la justicia y esta semana declarará en una causa el primer ex ministro de Macri: Aranguren, habiendo pedido postergar su declaración la titular de la Oficina Anticorrupción (Alonso). En cuanto al acto de transmisión, el Kirchnerismo buscará que primero la Asamblea Legislativa (senadores y diputados sumados) elija a la Vicepresidenta como su Presidente y que ésta tome juramento a Alberto Fernández.

Texto publicado en Nueva Mayoría, el portal sociopolítico de Iberoamérica.