Sociedad | 23/01/2020 08.28

Violencia "Sí, fuimos nosotros": La reflexión de un rugbier sobre el crimen de Fernando Báez

Tomás Hodgers, jugador de rugby y estudiante de derecho, publicó en sus redes una profunda autocrítica sobre la comunidad de ese deporte.

Tomas Hodgers, durante un partido con su equipo, Atlético de Rosario

Tomas Hodgers, durante un partido con su equipo, Atlético de Rosario

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Tomás Hodgers, jugador de rugby y estudiante de abogacía de Rosario, publicó una reflexión en sus redes sociales en la que advierte sobre el trasfondo de responsabilidad de la comunidad de ese deporte en la violencia que mostraron los jóvenes de Zárate con Fernando Báez, a quien terminaron asesinando, y en otros casos en los que rugbiers han tenido participación.

“Nos creemos el ejemplo y nos creemos moral y físicamente superiores al resto”, escribió Hodgers, en una profunda autocrítica en relación al asesinato de Fernando Báez Sosa que arranca contundente: "Sí, fuimos nosotros", dijo. 

"Nadie se hizo cargo ni pidió perdón” entre la comunidad del rugby, advirtió. 

"Nos indignamos porque creemos que nos estigmatizan, que nos ponen a todos en una misma bolsa e intentamos impetuosamente mostrarle a la sociedad qué tan equivocada está con ese prejuicio”, manifestó. 

El mensaje completo es el siguiente:

Sí, fuimos nosotros 

Nadie se animó a decir que fuimos nosotros. Nosotros, los que vivimos en el hermético mundo del rugby, nos convencemos de que no tenemos nada que ver con diez u once loquitos que le pegan en el piso a un pobre pibe hasta matarlo. Nos desentendemos. “Eso viene de casa”, decimos para sentirnos mejor. 

Nos indignamos porque creemos que nos estigmatizan, que nos ponen a todos en una misma bolsa e intentamos impetuosamente mostrarle a la sociedad qué tan equivocada está con ese prejuicio. Argumentamos que nuestros valores son superlativos y que no existe deporte más digno y honorable que el nuestro. Decimos que es un deporte de bestias jugado por caballeros y se nos infla el pecho. 

Nos llenamos la boca hablando de Nelson Mandela y del respeto al árbitro, del tercer tiempo y de la camaradería. De la buena fe dentro de una cancha y del respeto a la autoridad. Nos creemos el ejemplo y nos creemos moral y físicamente superiores al resto. Es por este narcisismo colectivo, por este convencimiento ficticio que tenemos de nosotros mismos que nadie, ni una sola persona en el ambiente rugby se animó a decir que fuimos nosotros.

Nadie se hizo cargo ni pidió perdón. Pero sí, fuimos nosotros, los que habitamos el diminuto mundo del rugby, los que formamos a diez desquiciados que mataron con saña y odio a un pendejo indefenso. Lamentablemente también eran nuestros los acusados de violar entre cinco personas a una chica en La Plata, y los que golpearon salvajemente a un linyera en Olivos porque estaban aburridos. 

También eran colegas los que abusaron de una chica en Miramar, los que le desfiguraron la cara a un pibito en Quilmes por chocar un auto y los tucumanos que casi matan a un empleado de un boliche en Pinamar. Es jugador de rugby, también, el rosarino al que filmaron golpeando salvajemente a su novia y que hoy camina como si nada hubiese pasado. Digámoslo, fuimos nosotros. 

Diciendo que fuimos nosotros vamos a poder mirar a los ojos a todas esas víctimas y pedirles perdón sin vergüenza. Vamos a poder decirles que somos responsables, pero que vamos a hacer todo lo posible para cambiar todo lo mal que se está haciendo. Como jugador de rugby les pido a todos los que formamos parte de este ecosistema que seamos los primeros que denunciamos y repudiamos estas cosas, y no los principales encubridores de un amigo o conocido del club. 

Tengamos los mismos huevos que tenemos en una cancha para mirar a la cara a ese padre, destruido por la muerte de su hijo por diez cobardes, y hacernos cargo. Digámoslo, fuimos nosotros, e intentemos cambiar.

ML